Etapa nº 7

Etapa nº 7

Hoy va a ser un día especial, si es que se puede llamar así a romper la rutina de un concurso de locura. Nos despiertan a las 6 de la mañana y nos dividen en dos grupos. Sin más explicaciones, a la mitad nos suben en un autobús (Lola, Pepe, Giorgi, Matías, Ylenia y Priscila) y al resto (María José, Marta, Blanca, Nabil, Sonia y Jonan) no hacen quedarnos más de una hora esperando. Exponemos, por tanto, las experiencias por separado:

La Etapa de María José

Tras despedirnos de nuestras parejas y esperar a que llegasen a su destino, a los que quedamos nos trasladan al centro de MYSORE para empezar la carrera. En principio nos dejan en una plaza rodeados de mucha gente curiosa. La mayoría de hombres no se corta a la hora de mirarnos a las mujeres.

Nuestro objetivo es llegar hasta donde están nuestras parejas:

INSTRUCCIONES ETAPA 7
Día 1
La carrera de la etapa comienza hoy desde el sitio donde os encontráis: en MYSORE (ಮೈಸೂರು)y termina en BANGALORE. Tenéis 2 días para completar esta etapa.
Hoy tenéis un comienzo de carrera especial, arrancaréis la carrera sin vuestra pareja y tendréis que hacer autostop desde MYSORE (ಮೈಸೂರು) hasta el PUEBLO DE KOMARANAURA. Para llegar hasta allí debéis coger la carretera 212 dirección a NADANABALLI, TI-NARSIPUR, SANTEMARAHALLI y YELANDUR. El pueblo está a medio camino entre YELANDUR y VADAGARE. Allí encontraréis el camino marcado con señales de Pekín Express. En el interior del pueblo os esperará una bandera roja.
Después de esta parada continuaréis haciendo autostop hasta que sean las XXX o alguna pareja llegue a RAMANAGARAM, que es el perímetro, momento en que sonará vuestro busca y tendréis que abandonar vuestros transportes y buscar alojamiento donde estéis. Para llegar hasta el perímetro debéis pasar por YELANDUR, COLLEGAL, MALAVALLI, HALGUR y CHANNAPATNA. No podréis compartir en este día ningún transporte con otras parejas.
Día 2
Por la mañana, la carrera empezará a las 7’30 horas. Dirigiros con vuestra pareja al libro rojo que se encuentra en BANGALORE, en concreto a la entrada principal del MERCADO SRI KRISHNARAJENDRA.

En solitario intentamos coger un coche, pero la ciudad es un verdadero caos. La policía incluso nos grita para que nos quitemos del medio del tráfico.

Por fin, consigo coger un tut-tut que me saca de la ciudad hasta un pequeño pueblo situado a unos 12 km de allí. Por allí pasa una carretera más importante, y consigo primero un todoterrero, y después un coche más pequeño en el que viajaban una pareja con su bebé. Me dejan en un cruce de caminos bajo el paso elevado de una autopista. Tras esperar un buen rato, decido subir a la autopista que aunque tenía poco tráfico, los coches iban más rápido. Hago autostop y se detiene un coche con dos jóvenes que muy amablemente me llevan todo el trayecto hasta la misma entrada de KOMARANAURA. Después me subo a otro tut-tut para localizar la bandera, la cual estaba realmente cerquita. Un poco desorientada porque no sabía lo que tenía que hacer, de repente encuentro a Lola y a Ylenia, y entonces me explican que debía seguir un ritual antiguo para elegir a la que sería mi nueva pareja consistente en arrojarle piedras. Pero como no podía elegir a Lola, la elección estaba muy clara. Tiré las piedras a Ylenia, y seguimos desde ese momento juntas.

Salimos corriendo y nos da la risa porque vimos a Sonia y a Priscila en sentido contrario, y encima parándose a comprar.

Conseguimos parar un furgoneta que nos llevaría hasta el siguiente pueblo a unos 30 Km. Allí coincidimos con Matías y Jonan, y con Marta y Pepe. Tratamos de separarnos de ellos para tener más posibilidades de coger coches. Mientras yo me quedo haciendo autostop, Ylenia compra algo de comida. Al rato trae galletas y unas Mirindas, que además de la risa por encontrar aquella marca de nuestra infancia allí, nos sorprendió que estuviesen frías.

Después de un gran rato, un coche en el que iba una pareja joven muy amables, nos montan pero enseguida suena el bepper y tenemos que decirles que nos teníamos que parar allí. Nos quedamos en medio de la nada más absoluta. Tan sólo hay una casa a la que acudimos en busca de ayuda. Pero nadie abría la puerta, por lo que decidimos que teníamos que seguir adelante, no sin antes bailar allí un poco aprovechando la peculiar música del timbre de aquella casa. Al final sí que apareció alguien, pero nos dijo que no podíamos quedarnos.

Seguimos avanzando a pie y nos cruzamos con Pepe y Marta, pero ellos ni siquiera nos miraron. Nos adentramos en un pueblo y preguntamos en un par de casas hasta que una mujer nos permitió pasar la noche en la suya. Nos pusimos muy contentas a pesar de la extrema pobreza del lugar. Allí vivían con los abuelos, y dos niñas y un niño. La mayor, de once años, estuvo todo el tiempo abrazada a nosotras. Al poco se fue llenando de gente del pueblo que venía a vernos. Ylenia se probó un sari, y a mi me trajeron una especie de bata tradicional, que por cierto me sentaba como un tiro. Ese fue el “momento omaita” porque además de lo horrorosa que estaba, por alguna razón nos montaron en el remolque de un tractor y nos dieron una vuelta por todo el pueblo mientras la gente nos observaba y nos saludaba.

Cuando regresamos a la casa, la aglomeración de personas era mucho peor. Por si fuera poco, el abuelo empezó a tocar un tambor y sin darnos cuenta acabamos todos bailando. Se ve que era una familia de artistas, y el padre se encontraba fuera precisamente cantando en unas fiestas de otra localidad. Después nos cantó la pequeña que era un amor de lo bien que lo hacía y yo ya no me pude contener y respondí también con mis cantes. Ylenia, mientras se defendía de la población adolescente y no tanto, que querían casarse con ella.

Aunque lo estábamos pasando fabulosamente, estábamos también agotadas. Nos pusieron una cena a base de una sopa de fideos, que estaba dulce, y el siempre eterno arroz con pollo. Nuestra amiguita cantante, cogió el pollo de su plato y nos lo cedió a Ylenia y a mí. Ese gesto nos dejó tan emocionadas que no supimos cómo agradecer la amabilidad de aquellas gentes.

Para dormir nos llevaron a una construcción anexa. Al abrir la puerta descubrimos que se trataba de un establo. Dentro había una vaca con dos terneros, una cabra y un becerro pequeño. A un lado de la valla que separaba los animales había una cama con su colcha y todo bastante limpio así que no dudamos en aceptar agradecidas y acostarnos enseguida. Nuestro cámara se partía de risa al ver nuestra situación, pero nosotras insistimos en quedarnos allí, deseando que cerrasen ya la grabación y pudiésemos descansar.

Pero los niños del pueblo rondaban la casa aún en busca de Ylenia. Intentamos ignorar sus llamadas, hasta que de repente la puerta de aquel establo se abrió dándonos un susto de muerte. Era la abuela. Entró y preparó un rincón del establo para echar una manta al suelo y seguidamente acostarse. Entonces nos dimos cuenta de que nos habían cedido la cama de la abuela a nosotras. La noche fue un show de ruidos, berridos, flatulencias e incluso salpicaduras de alguna que otra meada sin identificar, pero estábamos tan agradecidas a la vez que cansadas que merecía la pena aquellos pequeños inconvenientes.

Por la mañana desayunamos té con leche. Lo cierto es que tanto Ylenia como yo éramos capaz de comer casi cualquier cosa al contrario que nuestras parejas que pasaban continuamente hambre.

Nos tocaba despedirnos de aquella familia que nos dejó una huella especial y un eterno agradecimiento. Empezamos la carrera de nuevo y un coche que nos hace la mitad del trayecto. En ese punto vimos a Lola y Nabil que también estaban buscando transporte. Nosotras conseguimos uno que nos llevaría hasta el mercado y cuando nos dimos cuenta llevamos una moto pegada a nosotras que era un chico del pueblo que se había quedado prendado de Ylenia y llevaba todo el camino persiguiéndonos.

Cuando llegamos al mercado después de un caos de tráfico horroroso nos bajamos rápido y entramos. Cristina Pedroche explicó en qué consistía la prueba y rápidamente empezamos a hacerla.

La Etapa de Lola

Después de despertarnos y separarnos, a Pepe, Giorgi, Matías, Priscila, Ylenia y a mi nos montan en un autobús en el que viajamos durante más de una hora y media. En el trayecto debatimos sobre lo que podían estar tramando, pero entre todos dedujeron que allí nos encontrábamos los más fuertes de cada pareja, y que habían dejado a los más débiles para que se las apañasen solos. Matías e Ylenia temían que Nabil o Sonia no fueran capaces de llegar sin ellos. Pepe, Giorgi  y yo, sí que confiábamos en nuestras parejas.

Por fin llegamos a un poblado donde nos recibieron con trajes y bailes típicos, nos pintaron la cara y nos adornaron con collares. Nos explican que se trata de unos bailes tradicionales para emparejarse. Las pinturas de la cara indicaban si se estaba casado o no. De esta manera, los pretendientes podían elegir esposa arrojando piedras a su preferida. Mientras esperábamos a nuestros pretendientes lo pasamos genial con aquellas gentes. Matías con su ukelele y Pepe cantando sus sevillanas pusieron también la música, aprovechando para bailarme una con él.

Por fin empezaron a aparecer nuestras parejas. El primero fue Jonan, que tras explicarle Cristina de qué iba el juego, se decantó por Matías. Después Blanca, que eligió a Giorgi, y seguidamente Marta que seleccionó a Pepe. Al rato apareció Sonia, que no entendió bien el juego, lanzando piedras a los que quedábamos. Después de que Cristina le explicase que sólo podía arrojarlas a una sola persona, se las tiró a Priscila.

Tras Sonia, llegó mi querida compañera, como una campeona, llorando y gritando que me había echado mucho de menos. Al no tener opción tuvo que echarle sus piedras a Ylenia.

Ya sólo quedaba Nabil por llegar, que sería mi compañero, pero la verdad es que tardaba mucho. Mientras esperaba me puse a jugar y a bailar con los niños, y a enseñarlos a gritar el nombre de Nabil para cuando llegase. Así fue cuando por fin apareció. Cumplió con el ritual de las piedras y salimos disparados en busca de transporte muy por detrás del resto de parejas.

Nabil estaba bastante preocupado porque ninguno sabíamos inglés. Después de hacerle entender dónde queríamos llegar conseguimos que un camionero nos llevase hasta el siguiente pueblo. Allí le demostré a Nabil que no hacía falta saber inglés al conseguir que un hombre que vendía patatas asadas me diese una.

No conseguimos que nadie nos llevase, así que seguíamos avanzando a pie mientras pedíamos ayuda. Al fin, un hombre nos paga un taxi, que aunque va parando y recogiendo a todo el que le hace una señal, nos lleva hasta el siguiente pueblo.

Allí volvimos a tener los mismos problemas para conseguir ayuda hasta que nos recoge un hombre que llevaba un buen coche, pero tan tarde que pasados unos minutos nos suena el beeper y tenemos que parar en medio de un descampado.

A lo lejos vimos que había un pequeño templo, y como ya sabía que los primos tienen unos rezos especiales, le dije a Nabil que nos acercáramos para improvisar uno de los suyos a ver si conseguíamos ayuda. Así, que frente al ídolo del templo, nos metemos los dedos en la nariz y le rezamos a San Comecocos Bendito para que nos ayude por la mañana a comernos a todos los que habían salido antes que nosotros.

Seguimos andando hasta unas casas. Nabil estaba cada vez más pesimista, aunque yo lo trataba de animar.

Cuando llegamos a las primeras casas, preguntamos pero nos dijeron que no podiamos quedarnos allí. Más adelante, preguntamos a un hombre que parecía un pastor, y nos llevó hasta el final de ese pueblo, donde había bastante gente y a la que le pedimos alojamiento. Nos dijeron que tenían que preguntar al dueño, pero después de un rato de espera, nos dijeron que nos podíamos quedar.

Pero por algunos gestos extraños, y después de comentarlo con el equipo que nos acompañaba, decidimos declinar la invitación y seguir adelante.

Llegamos a otro pueblo, ya de noche, donde pedimos alojamiento en una casa, y aunque en un principio, el propietario nos dijo que sí, de repente, llegó un hombre con una moto y le dijo que no nos dejase dormir allí. En eso, una señora también pasó gritando que no nos dejase alojarnos, así que tuvimos que seguir buscando, en el siguiente pueblo.

Por fin tuvimos suerte y allí nos permiten quedarnos. Ya estábamos agotados. La familia que nos acogió era encantadora. Nos hizo tortitas con verduras para la cena, que estaban buenísimas. Nabil, en todo momento fue bueno y divertido, vamos: un tío genial.

A la mañana siguiente nos llevan al punto donde había sonado el beeper, y la verdad, es que tuvimos muchísima suerte, pues paramos un coche bastante bueno, y, además, iba casi al destino, dejándonos en un pueblo al lado del mercado al que teníamos que llegar. Nuestra alegría fue inmensa, y Nabil comenzó a tener esperanzas de no ser los últimos.

En el trayecto adelantamos primero a María José e Ylenia y luego a Matías y Jonan, Que aunque nos alegramos al principio después comprendimos pues en esas parejas estaban nuestras parejas de aventuras.

Cuando llegamos al máximo donde nos podía llevar ese coche, decidimos andar un poco, parando a un coche negro, con un hombre que nos dijo que nos llevaba al mercado. Nuestra alegría iba en aumento hasta que empezamos a desesperarnos por los atascos, avanzando a paso de hormiga. Después de un rato eterno, vimos la bandera roja. Al sacar la mochila del maletero se me cae el portón en la cabeza dejándome grogui unos segundos.

Salimos corriendo, llegando a un sitio donde hay muchas flores, y, allí nos explica cristina, que tenemos que hacer el juego de inmunidad y que consiste en hacer un collar de flores perfectamente cosidas y juntas. Vemos que hay dos collares que están terminados, por lo que deducimos que llegamos los terceros…TOMA YA!!!

Como anécdota podemos contar que en el Mercado de las Flores se encontraba un turista especial, Dabiz Muñoz, novio de Cristina Pedroche, que seguía la prueba con interés.

Cogemos cada uno un puesto y nos ponemos a hacer los collares. Termino un poco antes que Nabil, y, cuando lo hace él, debemos esperar allí hasta que lleguen el resto de parejas. Detrás nuestra llegaron Matías y Jonan, que empiezan a hacer sus collares, y yo, empiezo a cachondearme de Matías por el hecho de que su primo Nabil lo había adelantado.

Mientras ellos hacen los collares, llegó Ylenia y María José, que se ponen a hacer los suyos. María José, la mitad que le faltaba al mío, yo hice el naranja y María José el amarillo, mientras yo la animaba. Matías terminó primero, pero sabíamos que no tenía importancia pues allí había 2 collares ya terminados, por lo que no teníamos la opción de ser inmunes. Una vez terminados los collares, nos subieron a la parte de arriba del mercado, donde vemos que ya estaban allí Blanca y Giorgi; Marta y Pepe, por lo que sólo quedaban Sonia y Priscila, que tardaron muchísimo en llegar.

Cuando estamos todos, nos dicen que los inmunes son Pepe y Blanca, y que en esta carrera, a la salida del mercado hay una gymkana que tenemos que completar, esta vez,  con nuestras parejas de siempre, y que la salida la haríamos en orden de haber terminado los collares, o sea, Aristócratas, Expareja, Primos, Jerezanas, Madre-Hija y Blogueros.

El intercambio con Nabil, a pesar de empezar siendo los últimos, no fue nada mal. Nabil es un tío noble y divertido, con el que me lo pasé genial en esta etapa.

A partir de ahí ya también fue mi primo. Y a partir de ahora, también, mi Dios será el Comecocos.

Otra vez juntas

En la asamblea salen elegidos como ovejas negras Jonan y Prisicila. Nosotras votando por Marta y Giorgi…. ¡¡Pero por que Blanca y Pepe son inmunes, claro!!

Nos dan la última tarjeta:

La meta se encuentra en BANGALORE, en concreto en EL PALACIO DE VERANO DEL SULTÁN. En este recorrido no podéis utilizar motocicletas.
¡Atención! Para llegar a este Palacio tenéis que OBLIGATORIAMENTE pasar en primer lugar por MG PARK, en frente del ESTADIO M. CHINAWAMY, y a continuación por la PUERTA PRINCIPAL de la estación de tren BANGALORE CITY STATION. Esto es un DESVÍO OBLIGATORIO. En ambos lugares encontraréis una bandera de Pekín Express. Tenéis que bajaros del transporte en el que viajéis y tocar la bandera al menos un miembro del equipo (no hace falta bajar con mochila ni que cambiéis de medio de transporte). Una vez tocada podéis continuar vuestra carrera hacia EL PALACIO DE VERANO DEL SULTÁN TIPU.”

Continuamos con nuestras parejas. El objetivo final es PALACIO DE VERANO DEL SULTÁN TIPU, pasando por el MG PARK. Salimos del mercado y tras un buen rato, conseguimos que un coche se pare. Había un hombre en el asiento del acompañante, y creíamos que se trataba de algún amigo del chófer. Ese hombre tradujo la tarjeta con las instrucciones con su teléfono móvil y en un papel  las escribió en inglés. Cuando llegaron al MG PARK, mientras LOLA tocaba la bandera, el acompañante se bajó y pagó al conductor, conociendo en ese momento que habíamos viajado en un taxi. Permanecimos en el taxi y con las indicaciones traducidas intentamos que nos lleven a la Estación, pero al parecer en BANGALORE había dos y nos llevan a la incorrecta. Después de convencerlo para que buscase la otra, encontramos la Bandera en la Estación correcta, donde Lola se vuelve a bajar para tocarla. Queda un último punto y volvemos a convencer a nuestro taxista para que nos llevase hasta el PALACIO.

Al llegar, nos bajamos las dos tan rápido, que dejamos al cámara dentro del coche, pero en esta ocasión, en vez de decirnos que nos esperásemos, otro cámara de otra de las parejas que habían llegado antes, grabó nuestra llegada cubriendo la ausencia del otro.

En la bandera no estaba Cristina Pedroche, así que pensábamos que teníamos que seguir buscándola. Nos dimos una vuelta por todo el Palacio, hasta que alguien del equipo nos dijo que ya habíamos terminado.

Llegado el momento nos trasladan a la zona del ranking, en un hotel cercano, donde nos dicen que hemos llegado cuartas después de aclararlo con cristina que nos dijo que eramos quintas por equivocación  aunque por error, porque realmente éramos las cuartas. Los blogueros, además de últimos, eran ovejas negras, por lo que les dicen que quedan eliminados. Les toca entonces abrir el sobre, y afortunadamente sale de color verde. En medio de la alegría general, Priscila, en un gesto incomprensible para nosotras, se dirige en primer lugar hacia un frío Pepe para fundirse en un abrazo con él.

5 pensamientos en “Etapa nº 7

LuisEscrito en  8:55 am - May 18, 2016

“… en medio de la alegría general, Priscila, en un gesto incomprensible para nosotras, se dirige en primer lugar hacia un frío Pepe para fundirse en un abrazo con él …”

Imagino que algo de mala conciencia habrá en este tema y habrá querido congraciarse con Pepe, que será como sea pero habla claro. En cualquier caso me alegro si hacen las paces.

    LolaEscrito en  8:41 pm - May 18, 2016

    Priscila es una niña muy buena, pero si es especial y creo que no hizo nada con maldad. Pepe tiene su carácter y está bien que hagan las paces pero ahora habrá que ver que pasa de aquí en adelante.

    Maria joseEscrito en  9:11 pm - May 18, 2016

    La verdad, que despues de ver como pepe trató a Priscila cuando no habia camaras no vi logico que le diera el abrazo pero bueno cada uno hace lo que quiere

ElenaEscrito en  10:48 pm - May 17, 2016

En base a esto: “nos dicen que hemos llegado cuartas después de aclararlo con cristina que nos dijo que eramos quintas por equivocación” ¿Creeis que es posible que reorganicen el ranking en algún momento para favorecer a una pareja u otra?

Yo aun no he visto nada muy incoherente, pero el hecho de que la propia directora de carrera se equivoque con las posiciones es raro. Y precisamente en la etapa de hoy la he notado más fría con vosotras, no sé si es solo la casualidad de los fragmentos que han puesto.

Por otra parte, ya que la he mencionado, ¿podríais explicar en alguna entrada del blog qué os parece Cristina Pedroche como presentadora de Pekín Express? En mi opinión, se le nota demasiado que se estudia lo que tiene que decir, no suena natural. Y, aunque no tenga que ver con ella sino con la organización del programa en sí, le falta hacer una introducción más a fondo de la geografía, la historia y la cultura india. Aunque eso en general desde que se pasó a Atresmedia está faltando mucho.

¡Gracias y ole vosotras y vuestro optimismo en la carrera! Me ha encantado la lección de vida que Lola le ha dado a Nabil, aunque a éste ya se le ve que es muy buena persona.

    LolaEscrito en  8:52 pm - May 18, 2016

    En primer lugar muchas gracias. Voy a intentar responder a tus preguntas:
    Respecto a Cristina sólo te puedo decir que ella no estaba con nosotras nada más que cuando llegábamos a la bandera, nos explicaba la salida o el juego de inmunidad, los que si estaban viviendo y haciendo la aventura con nosotras son los cámaras y redactores que se portaron todos como unos campeones, un equipo magnífico. En mi humilde opinión creo qe Cristina debería haber sido y seguir siendo más neutral. Pero si ella es la directora de carrera será por que lo vale, sobre ella no puedo decir más por que no la conozco más, también estoy de acuerdo contigo en que se debería explicar más las culturas y los paisajes, por que son increíbles.
    Espero haber podido aclararte algo, un saludo.
    Lola

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